XANTOLO

Mijkailuitl o Fiesta de los Muertos se ha celebrado en la Huasteca Hidalguense desde hace más de 1000 años, esto según cronistas de la zona. Los primeros evangelizadores de la región introdujeron sus creencias entorno a la celebración del Sanctórum o Todos Santos, palabra que se nahuatlizó en Xantolo. Esta mezcla religiosa y cultural en comunidades como Huejutla, Yahualica y Zoquitipán ha tenido como resultado una festividad para los muertos única en el país. Grandes ofrendas adornan las casas, cuadrillas de ánimas con máscaras danzan por las calles y hacen que la muerte no se dé cuenta de quién está vivo o muerto, los panteones se llenan de vida, se cocinan miles de tamales para dar la bienvenida y también para despedir a los muertos, se hacen ofrendas a las ánimas solas que no tienen un lugar donde llegar y se realizan complicados rituales donde todos los integrantes de la comunidad participan.
Las imágenes de este trabajo muestran varios de los rituales que se llevan a cabo como la despedida de los muertos en Zoquitipán con velas, misas, danzas, juegos y miles de tamales cocinados por la comunidad en ofrenda a los difuntos. En este mismo pueblo vemos elementos rituales como caparazones de tortuga que han pasado por generaciones y que son utilizados como depósitos de la ofrenda de tamales y como instrumento musical de “los Curanderos de la Fiesta de los Muertos”,  hombres quienes al tiempo que hacen sonar el caparazón entonan cantos en su lengua materna.
En Huejutla los disfrazados atesoran sus ofrendas y sus máscaras, algunas elaboradas con viejas técnicas y con más de 100 años de antigüedad.
Una imagen registrada en Yahualica muestra a un hombre sosteniendo uno de los tres cráneos a los que los pobladores levantan una ofrenda en un osario ubicado dentro del atrio de la iglesia. Estos cráneos según una reciente investigación son el vestigio de una antigua práctica, en la cual los habitantes acostumbraban extraer y limpiar los restos óseos de sus seres queridos, algo similar a lo que ocurre actualmente en Pomuch, Campeche. La investigación refiere que un sacerdote eliminó esta práctica dentro de la comunidad, por lo que ahora únicamente existen tres cráneos que aún son conservados con cariño por los habitantes.
Sin duda alguna, el Xantolo es la máxima fiesta de los Huastecos donde se recibe de una manera muy peculiar a los que ya no están entre nosotros. Tan fuerte es la conexión entre vivos y muertos que en algún momento podríamos tropezar con alguna  ánima sola en las calles de la Huasteca Hidalguense.

 

 

 

 

 

 

 

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