LOS CONMISERADOS

En México existen centros de rehabilitación de adicciones conocidos como anexos o granjas, a estos lugares acude gente con problemas de drogadicción y alcoholismo. Existen dos tipos: los grupos AA que ofrecen juntas en diferentes horarios y los grupos de 24 horas donde se encierra al adicto para su recuperación por un tiempo determinado, estipulado en meses.
Mi vida estuvo ligada a estos lugares por muchos años debido a que mi hermano menor sufrió problemas de alcoholismo. En consecuencia, mis padres tuvieron que internarlo en diferentes centros de rehabilitación y en esos momentos tuve oportunidad de documentar lo que sucede dentro de estos lugares. Prácticamente estuve enfocado a las diversas actividades que se realizan a favor de la rehabilitación del adicto: los doce pasos de AA, juntas, psicología, ejercicio físico y lo más importante el factor religioso por medio de oraciones y cantos.
Dentro de los centros de rehabilitación de adicciones del oriente de la Ciudad de México se utiliza demasiado la palabra “Conmiserado”. Durante mucho tiempo me costó trabajo entenderla, ya que parece tratarse de un sinónimo de interno adicto o de algún apodo usado entre ellos mismos. Para los internos de estos lugares un “Conmiserado” es una persona carente de amor propio, es una persona que siente lastima por sí misma, todo el tiempo se está quejando de sus desgracias e insiste en que la culpa de su adicción y problemas es de todas las personas que lo rodean, menos de él. Prácticamente el adicto no se da cuenta que está sufriendo una enfermedad, así que me pareció oportuna esta palabra como título de estas 3 series de imágenes de centros de rehabilitación de adicciones: “Un Amigo Más” en Cd. Nezahualcóyotl, “CERVIDA” en Chimalhuacán y “El Árbol de la Vida” en Iztapalapa.
Dentro de estos anexos las quejas y sufrimientos de los adictos se mezclan con las paredes del lugar y con las actividades que realizan. Es como si estuvieran en un gran confesionario:
“Robo y me drogo, pero es por culpa de mi mujer porque me abandonó”
“Soy adicto porque mis padres nunca me demostraron amor”
“Soy así porque nadie me comprende”
“La sociedad ha hecho que sea un adicto”
La conmiseración quizás sea una forma más en la que el adicto inconscientemente trata de evadir culpas, consecuencias y responsabilidades, esto a pesar de que nunca está en paz consigo mismo y sigue recayendo en las adicciones y regresando a estos lugares una y otra vez.
De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Adicciones, en los últimos años se incrementó en nuestro país el consumo de alcohol y drogas en un 205 %, esto aunado a que en México todavía se siguen considerando a las adicciones como un problema moral y no como una enfermedad.
Este trabajo está dedicado a la memoria de mi hermano José Ángel Guzmán Martínez, y espero que sirva para que muchos hombres y mujeres de nuestro país tomen conciencia acerca del consumo excesivo de alcohol y drogas.

 

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